1. ¡Tómate un descanso!
Las largas jornadas laborales y el sedentarismo en el trabajo pueden incrementar el riesgo de padecer contracturas musculares. Para prevenirlo, tómate unos minutos de descanso, por lo menos, una vez cada hora. Por ejemplo, puedes dar un paseo hasta tu fuente de agua Eden.
2. ¡Bebe agua!
Nuestro cuerpo está compuesto, alrededor de un 65% por agua. Es importante beber regularmente, a lo largo del día, para mantener un nivel de hidratación adecuado. Una pequeña pérdida de agua puede influir negativamente en tu capacidad de concentración en el trabajo.
3. ¡Come bien!
Para asegurarte una nutrición adecuad en el trabajo, es necesario planificar tu alimentación: dispón de tentempiés saludable en tu mesa; trae comida sana de casa; evita las bebidas con azúcar y pon una botella o vaso en tu mesa para recordar que debes beber agua durante el día.
4. ¡Muévete!
Los médicos recomiendan un mínimo de 30 minutos de ejercicio diario para mantenerse en forma. Para que resulte beneficioso, no es necesario hacerlo de una sola vez; pequeñas dosis de movimiento a lo largo del día surte el mismo efecto positivo.
5. ¡Adopta una postura adecuada!
Trabajar sentado en una mesa o con un teclado puede aumentar la tensión en la espalda, cuello y hombros. Para prevenir dolores musculares; adapta la altura del asiento, la posición del respaldo, la zona lumbar y los apoyabrazos.
6. ¡Descansa los ojos!
Concede a tus ojos un descanso mirando, de vez en cuando, objetos que se encuentren situados lejos de tu lugar de trabajo; cierra los ojos regularmente durante 5 segundos, y haz un esfuerzo por pestañar más a menudo; evitarás que tus ojos se resequen.
7. ¡Organiza tu puesto de trabajo!
Para mejorar tu eficiencia y evitar hacer movimientos forzados, sitúa el teclado y el monitor delante de ti, y coloca todos los elementos usados con frecuencia al alcance de la mano.
8. ¡Estira tus músculos!
Realizar simples estiramientos durante el día, puede ayudarte a prevenir la tensión y el endurecimiento muscular. Asimismo, aumentarás la flexibilidad, reduciendo el riesgo de sufrir lesiones.
9. ¡Ilumina bien tu lugar de trabajo!
Para evitar forzar tus ojos, necesitas un nivel de iluminación adecuado en tu puesto de trabajo. Asegúrate de que la fuente de la que procede la luz no te deslumbra ni crea sombras o reflejos en tu monitor o en tu mesa (por ejemplo, para un apersona diestra la luz debería proceder del lado izquierdo).
10. ¡Aprende a descansar!
Técnicas sencillas de relajación, como el control de la respiración o la meditación, pueden ayudarte a controlar tu estrés y mantener tu equilibrio.